
Seguramente más de alguno se haya hecho esta pregunta cuando se disponía a realizar algún tipo de obra en casa: ¿Debería contratar a un aparejador? ¿Me vendría bien contar con un interiorista?
Entre el ‘sí’ y el ‘no’ nos encontramos con una serie de falsas creencias relacionadas con los interioristas-aparejadores y profesionales como yo sufrimos las consecuencias. El error más frecuente es pensar que este servicio es costoso y puede encarecer en demasía el proyecto que queremos acometer.
Me propongo terminar con esa idea preconcebida –¡e incierta!– con estas nueve ventajas que tiene contratar a un interiorista-aparejador. Quienes han pasado ya por algún proceso de reformas apreciarán especialmente los siguientes nueve puntos que justifica totalmente servicios como los que yo misma desarrollo con mis clientes y amigos.#1. Estamos habituados a trabajar con los espacios de manera creativa.
Forma parte de nuestro día a día: pensar en cómo sacarle mayor partido a un sitio, optimizar la luminosidad del lugar, idear cómo crear ambientes especiales… Todo esto nos da una experiencia que es conocimiento y que se puede traducir en asesoramiento y consejos sobre aspectos tan importantes como ganar metros a una vivienda, dotarla de más zonas de almacenamiento e incluso optimizar las facturas de electricidad favoreciendo el aprovechamiento de la luz natural que incide en la casa. Son muchas las cosas que podemos ofrecer y presentamos propuestas y soluciones que probablemente ni se le había pasado por la cabeza al propietario del inmueble.
#2. Asesoramiento y ayuda profesional durante todo el proceso
Ponemos sobre la mesa la posibilidad de que realicemos un proyecto a medida ‘llave en mano’, ¿qué significa esto? Que podemos asesorar en todos los aspectos de una reforma, desde la planificación inicial hasta la ejecución de los trabajos y la finalización de los mismos. Son muchos los factores que intervienen y no hay nada como tener a una persona que domine las reglas del juego tanto para temas administrativos que surjan como en la elección de los materiales, supervisión del desarrollo de la obra, solventar posibles imprevistos que se dan, entre otros.
#3. Ahorrar en el coste total de las obras
Los interioristas-aparejadores –una vez conocidas los gustos, necesidades, preferencias y posibilidades (económicas) del cliente – presentamos un documento donde se detalla toda la información de la reforma: las medidas, lo que se va a realizar, el material necesario, la mano de obra y el coste final del proyecto. Con este informe se puede acudir a las constructoras para que nos faciliten un presupuesto cerrado, sin sorpresas al final. No se deja nada a la improvisación ni hay gastos inesperados que al final llegan a suponer un buen bocado al presupuesto familiar. Con el trabajo que desarrollo está todo mucho más controlado y se pueden evitar desembolsos prescindibles si se ha llevado una buena planificación.
#4. Gestión más sencilla y eficiente
Es lo que tiene ponerse en manos de profesionales, gente especializada en estos menesteres, con experiencias y amplios conocimientos. Nosotros permitimos que la persona que nos contrata se despreocupe totalmente del tema. Se le informa de todos los pasos que se van dando pero se ahorran quebraderos de cabeza y tiempo, idas y venidas para mirar materiales, para supervisar las obras, encontrar el mobiliario adecuado y otros aspectos esenciales para lograr crear la casa de vuestros sueños.
#5. Conocimiento profundo de materiales, acabados y equipamientos existentes en el mercado…
Para poder transmitirlo al cliente y mostrarle cuáles son los que más se adaptan a lo que este busca, bien por diseño o tipo de decoración que se pretende o por precio, en base al presupuesto de proyecto que se tiene. Los aparejadores nos manejamos con marcas, productos y soluciones, por lo que podemos proponer al usuario aquellos que más les pueden convenir. Sugerimos las opciones posibles y ellos tienen la última palabra.
#6. Independencia en relación al constructor y/o otros intermediarios
Muchas veces se trabaja con empresas del sector de la construcción directamente y estas suelen tener intereses comerciales ocultos, ofertándonos solo determinadas marcas de materiales, por ejemplo. Si optáis por contratar para el proyecto a un interiorista-aparejador independiente, que es como yo trabajo siempre, eso permite que se pueda jugar más con los precios de todo lo que forma parte de esta reforma. Os aconsejamos con total independencia sobre productos, profesionales, técnicas y suministradores, entre otros. Evidentemente esto redunda –y mucho– en el punto 3 (Monto total de las obras).
#7. Diseños a medida
Para optimizar al máximo el espacio útil disponible es interesante recurrir a la fabricación de muebles a medida. Sobre esto podemos asesorar muy bien nosotros, sacando hueco y ganando sitio de donde en apariencia no los hay. Por mi parte puedo aportar mucho más aún, pues si ya me conocéis soy muy aficionada a la creación de muebles artesanales y cosas hechas a mano. Conocidas vuestras preferencias, la imagen global que se desea alcanzar y cuánto se puede invertir en ello preparo piezas únicas que ponen el toque especial y único al inmueble. Son ‘muebles de autor’ irrepetibles… ¿Cómo decir que no?
#8. Tranquilidad y confianza que valen su peso en oro
¿A qué me refiero exactamente? A saber que vuestro hogar está en las mejores manos. Se puede optar por delegar solo el diseño de planos, para detallar la distribución del inmueble, o ir más allá, con acabados, muebles y otros elementos, con el interiorismo global de la casa. Si optáis porque profesionales como yo os lleven a cabo un proyecto ‘llave en mano’ la relajación del cliente es absoluta, pues si confiáis en aquel profesional con el que estáis colaborando eso supone un relax mental importante. Se trata de saber que hasta si surge algún tipo de contingencia vamos a encontrar la solución. Como decía unos puntos más arriba, al final no solo se ahorra dinero, sino que se gana en tranquilidad.
#9. Y… ¡Voilá! Resultados que hablan por sí solos
La finalización de las tareas en la casa supone un momento único pues vais a comprobar in situ cómo realmente el contratar un interiorista-aparejador ha sido la mejor de las inversiones posibles. Dejarás de considerarlo un gasto por siempre jamás, pues no solo es notable el ahorro económico sino que además se consigue el resultado soñado, os habéis evitado quebraderos de cabeza y muchas idas y venidas. Esos instantes en los que abrimos las puertas de la vivienda en cuestión y el cliente va recorriendo las estancias no tiene precio: ¡Es el efecto ‘Wow’! Y esa satisfacción es para mi la mejor de las recompensas.
Espero que os haya resultado interesante y, sobre todo, útil este post. Os invito a contarme si habéis recurrido a algún interiorista y/o aparejador cuando habéis llevado a cabo algún tipo de obra en casa. ¿Qué tal fue la experiencia? En caso contrario os cito igualmente a transmitirme vuestro parecer e impresiones en relación a este aspecto.
Por supuesto, no dudéis en contactar conmigo si estás interesados en conocer mejor mis servicios y lo mucho que puedo hacer por vosotros… y por la casa de vuestros sueños.